Hacia frió, estaba oscuro, todo parecía congelado en el
tiempo. Aquella luz azul lo invadía todo con su fría dulzura mientras el aire
que emanaba de mi boca se condensaba en blancas nubes.
Un sonido le saco de su ensimismamiento, “click, click, click, click”, escuchaba bajo la cama.
Salió perezosamente de debajo de las mantas y se asomo bajo
los pliegues del edredón que colgaban.
Una luz inundaba las sobras, una botella, y en ella algo
brillaba.
Alargo el brazo y consiguió atraparla. Al sacarla, vio que
estaba vacía. Abrió el tarro y una brisa cálida lleno la habitación.
Era un hada, se dijo a sí mismo, y lentamente a sus sueños volvió.
Era un hada, se dijo a sí mismo, y lentamente a sus sueños volvió.








